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Eficiencia Energética en Chile


El primer antecedente de políticas de Eficiencia Energética en Chile se dio el año 2005 con la creación del Programa País de Eficiencia Energética (PPEE) de la Comisión Nacional de Energía (CNE), dependiente del Ministerio de Economía de Chile.

Dos años después surge ANESCO Chile, la primera asociación en el país de empresas de Eficiencia Energética, como parte del programa de “Energías Limpias” de Fundación Chile y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En 2010 se crea el Ministerio de Energía y la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, dependiente del ministerio, organismo público privado y coordinador entre el mercado y el Estado.

El crecimiento en la demanda de energía en Chile, así como la dependencia energética, el calentamiento global y la expansión del sistema eléctrico, entre otros factores, ha incidido en la necesidad de buscar soluciones vinculadas al mejoramiento de la Eficiencia Energética.

Por eso el Gobierno ha impulsado el Plan de Acción de Eficiencia Energética que tiene el objetivo de establecer los pilares sobre los cuales asentar una estrategia país para el uso eficiente de la energía.

El desarrollo económico experimentado por Chile ha implicado un aumento de 122% en el consumo de energía entre 1991 y 2011. Por lo tanto, mirando hacia el futuro, se debe asegurar contar con un suministro de energía que sea confiable.

Según el Ministerio de Energía, el consumo eléctrico del país se proyecta que podría crecer entre un 5,5% y 6,5% anualmente hasta el año 2020. Ello implica que Chile requerirá aumentar su capacidad de generación entre 7.000 MW y 8.000 MW hacia fines de esta década.

El Plan de Acción tiene como meta alcanzar un 12% de reducción de la demanda energética proyectada hacia el año 2020. Para ello propone una serie de medidas cuyo objetivo es aumentar la eficiencia energética en todo el país. Estas medidas se dividen por sector industrial y minero, sector transporte, sector edificación, uso final de artefactos y uso de la leña, más algunas propuestas orientadas a generar un cambio cultural en la población, transversales a todos los sectores mencionados.

Algunas de estas propuestas:

Sector Industrial y Minero

Se propone fomentar la implementación de los sistemas de gestión de energía, promover la cogeneración, fomentar la asistencia técnica a proyectos de eficiencia energética e incorporar tecnologías eficientes.

Sector Transporte

El plan sugiere mejorar la eficiencia energética de los vehículos livianos y medianos que ingresen al parque automotriz, mejorar la eficiencia de operación del transporte de pasajeros y fomentar la introducción de tecnologías más eficientes en el parque de vehículos pesados. Asimismo se propone incentivar cambiar hacia un transporte más eficiente y desarrollar la movilidad eléctrica.

Sector Edificación

Algunas de las propuestas son mejorar la calidad energética del equipamiento en edificaciones que estén construidas sin estándares de eficiencia energética, promover el diseño de edificios con alto estándar de eficiencia energética, y promover la oferta tanto de productos como servicios de construcción que posean criterios de eficiencia.

Uso de artefactos y leña

Se plantea establecer un etiquetado más claro en aquellos productos que fomenten la eficiencia energética, establecer estándares mínimos de eficiencia energética, desarrollar programas de iluminación residencial eficiente, mejorar el conocimiento en torno al uso de la leña y sus procedimientos, y modernizar la elaboración de artefactos de combustión.

Medidas transversales

Como complemento a las propuestas planteadas para cada sector, se propone la creación de un Comité Interministerial de Eficiencia Energética, la creación de un Sello de Eficiencia Energética (presentado a mediados de mayo), el fomento a la investigación y desarrollo en eficiencia energética, e incentivos para que se mida y verifique la implementación de medidas de eficiencia energética.