Por Cristóbal Lyon Labbé
En los últimos 20 años, la demanda de energía eléctrica en Chile ha experimentado un crecimiento sostenido a una tase media del 6,7% por año. Por otro lado, la oferta energética se ha ido desarrollando a través de fuentes energéticas tradicionales como el carbón, el petróleo y el gas natural, que tiene un alto costo a diferencia de otras fuentes de energía. Lo anterior, sumado a las condiciones geográficas propias de nuestro país, las sequías, la dependencia energética y el alto consumo industrial y domiciliario, han producido un encarecimiento sostenido de las cuentas. Las cuentas de un consumidor en Chile duplican a las de un consumidor en Estados Unidos. En Chile pagamos USD 0,22 KWH mientras en Estados Unidos sólo pagan 0,11 KWH, no obstante tener desarrollos económicos muy disímiles. En los últimos 10 años se han triplicado nuestras cuentas. Los consumidores deben asumir cada año excesos de cobros por parte de las generadoras eléctricas por USD 16.000 millones, lo que equivale al 1% del PIB.
Nuestros costos energéticos son altísimos, por lo tanto son a su vez una gran oportunidad de ahorro. Los altos costos han creado un espacio propicio para el desarrollo de proyectos de Eficiencia Energética (EE) que consisten básicamente en la reducción del gasto energético a través de la implementación de la tecnología disponible, produciendo por un lado una reducción en el consumo energético y en consecuencia, un ahorro. La implementación de los proyectos de EE se ha llevado a cabo por empresas de servicios energéticos, las que se conocen mundialmente como ESCOs, aunque muchas desarrollan estas labores sin saber de esta denominación. Las ESCO´s implementan sus proyectos de EE a través de los llamados contratos por desempeño.
Si el resultado de los proyectos de EE pueden materializarse en una reducción de las cuentas de energía y por tanto, en una ganancia para las ESCOs y por sobre todo, en una utilidad para el consumidor, la EE se presenta como una gran oportunidad para la lograr un desarrollo energético sustentable. No obstante lo anterior, no ha sido fácil que los consumidores de energía, desde las grandes empresas hasta las dueñas de casa, comprendan que la EE es un modelo de negocio que está orientado principalmente a la reducción de las cuentas del consumidor. Existe la percepción errada que el ahorro energético es sinónimo de costos hundidos, no obstante la experiencia desde la gran empresa que incorpora pequeñas modificaciones a sus calderas hasta la dueña de casa que ha cambiado sus antiguas ampolletas por las nuevas, demuestran lo contrario.
El negocio de ahorrar que proponen las ESCOs a través de sus proyectos de EE ha debido superar dos grandes barreras: (i) el financiamiento; y, (ii) el desarrollo de los contratos por desempeño energético. La primera barrera ha sido solucionada a través de novedosas formas de financiamiento, incluso las ESCO´s, CORFO y la Fundación Chile han trabajado en crear los mecanismos de financiamiento más eficaces para el desarrollo de proyectos de EE. En la actualidad, en algunos casos es la ESCO la que asume el costo inicial del proyecto, en otros dichos costos son compartidos entre la ESCO y el consumidor o bien, asumidos íntegramente por el consumidor. En los casos que la ESCO invierte, dicha inversión se ve retribuida por una participación en los ahorros logrados tras el éxito del proyecto. Es decir, el consumidor sólo asume el costo de compartir los ahorros o bien, y en caso que haya recibido el financiamiento por parte de la ESCO, deberá esperar un tiempo para que los ahorros cubran la inversión y luego de ello percibir efectivamente el ahorro.
La segunda barrea que han debido sortear las ESCOs y los consumidores, es el desarrollo de los contratos por desempeño energético. A través de estos contratos, las partes regulan sus obligaciones recíprocas dentro de las cuales las más importante tanto para el consumidor y para las ESCOs es el precio. En la determinación del precio, ya sea a través del sistema de ahorros compartidos o de ahorros garantizados, la medición y verificación (M&V) de los ahorros adquiere gran importancia, precisamente porque la determinación de los ahorros esta estrictamente relacionada con la determinación del precio. A mayor ahorro mayor precio (como es el caso del sistema de ahorros compartidos). Sin perjuicio de lo anterior, el aumento del precio producto de un mayor ahorro, no implica un costo real para el consumidor sino únicamente un porcentaje de lo ahorrado. En definitiva, a través de la M&V el consumidor y la ESCO podrán determinar el éxito o fracaso del proyecto de EE y calcular sus respectivas utilidades o pérdidas. La M&V presenta un importante desafío para la elaboración de los contratos por desempeño energético, debido a que estos deberán asumir la tarea de regular los procedimientos y metodologías de M&V que acuerden las partes, procedimientos que son más propios de la ingeniería que del derecho.
Teniendo en cuenta la importancia de este nuevo negocio de ahorrar, el Programa País Eficiencia Energética (PPEE) que es parte del Ministerio de Energía, tiene como principal función consolidar “el uso eficiente como una fuente de energía”. Una de los principales objetivos del Plan de Desarrollo del PPEE para el año 2015 es el incentivo de los contrato por desempeño energético.
No obstante la importancia de estos contratos para el desarrollo de los proyectos de EE, los contratos por desempeño no han sido desarrollados aún en Chile, no obstante algunas ESCOs han debido emplear contratos ad hoc para implementar sus proyectos, contratos que no necesariamente protegen los derechos de las ESCOs y de los consumidores. Por otro lado, países con alta demanda energética como Canadá, México, Brasil y Estados Unidos ya han desarrollado sus contratos por desempeño energético. Entre estos países destaca el ejemplo de Canadá, que con costos energéticos muchísimos más bajos a los nuestros, presenta un notable desarrollo del modelo de negocio propuesto por las ESCOs. Sin perjuicio del desarrollo internacional de los contratos por desempeño, la experiencia indica que los modelos internacionales no deben ser íntegramente aplicados en Chile ya que estos no podrán satisfacer las necesidades propias de las ESCOs y de los consumidores chilenos. El desarrollo de los contratos por desempeño en Chile será tarea no solamente de la ciencia jurídica sino también de la ingeniería, la consultoría y por sobre todo de los clientes debido a que de esa forma podrán desarrollarse los proyectos de EE o visto desde otra perspectiva: el negocio de ahorrar.





