“Lineamientos en materia energética”

Por: Juan Carlos Valdivieso

jcvaldivieso@agycia.cl

 

Hemos visto en las últimas semanas cómo las políticas públicas en materia energética se han convertido en uno de los temas que más pareciera preocupar a la gente y que más páginas de diario llenan. A medida que se toma conciencia de la importancia –y urgencia– que tiene resolver la estructura que nuestra matriz energética debe tener (así como alcanzar definiciones respecto de otros temas como la transmisión), se dan ciertas polémicas en torno a si el Gobierno tiene una política clara en esta materia o no.

La Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico nombrada por el Gobierno (CADE) ha señalado claramente que nuestro país “enfrenta grandes desafíos relacionados con el desarrollo sustentable del sector eléctrico y la necesidad de abastecer una demanda creciente de energía así como de mantener precios competitivos de este energético”.

Ahora bien, y sin querer restar importancia a dichas discusiones, como consumidores del bien/servicio energía, debemos tener presente que no todo pasa por la heterogeneización de la matriz y por la reducción de costos. En esa ecuación es factor importantísimo la adopción de medidas de eficiencia energética. Poco a poco más empresas van “descubriendo” que incluso antes de preocuparse de obtener energía de fuentes nuevas o de quejarse por los precios de la energía, deben ser más energéticamente eficientes en sus procesos y equipos. Y lo anterior no persigue (al menos no solamente) un fin altruista o ecológico –“consumir menos para dañar menos el planeta”– sino que busca abaratar costos en el proceso productivo, es decir, a fin de cuentas se busca aumentar las utilidades. Un buen ejemplo lo vemos en la nueva planta de distribución de L’Oreal en Chile, que reducirá en un 57% su consumo energético mediante la aplicación de técnicas de eficiencia energética, según se ha informado.

Lo anterior no es, como insinuamos, sólo tarea de las autoridades. El mismo informe del CADE contiene propuestas de políticas que incentiven el uso eficiente de la energía así como esquemas de flexibilidad tarifaria, medición inteligente y mecanismos tarifarios para promover el uso eficiente de la energía; sin embargo ya existen mecanismos que pueden ayudar a hacer más eficiente el consumo energético de una empresa, y están al alcance de muchos en el mercado. Hay especialistas que ya se encuentran asesorando a grandes y medianas compañías en este objetivo. En resumen, no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que el legislador resuelva este problema, sino que debemos asumir este desafío como un compromiso de todos y cada uno de nosotros.

La eficiencia energética lleva un tiempo instalada en la agenda, pero ya es momento que se afiance como política pública.