¿La balanza se inclina hacia la ERNC?

De varios es conocido el ambicioso plan –o intención– de las autoridades chilenas de llegar al año 2020 donde un 20% de nuestra matriz energética esté representada por el uso de Energías Renovables No Convencionales (ERNC). Pues bien, ese hecho, y los esfuerzos que se están haciendo para cumplir esa meta (legislativos, de lobby, empresariales y propagandísticos) no pueden quedar ajenos para quienes participamos de una u otra forma de las actividades de la Anesco, pues hay una estrecha relación entre la Eficiencia Energética y el uso de ERNC.

En efecto, en abril de 2008 se dictó la ley 20.257 sobre la Generación de Energía Eléctrica con fuentes de ERNC que introdujo modificaciones a la Ley General de Servicios Eléctricos (LSE), buscando incentivar el uso de ese tipo de fuentes energéticas. Uno de los cambios a la LSE fue la incorporación de su artículo 150 bis, el que señala básicamente que las empresas que efectúen retiros de energía desde sistemas eléctricos con capacidad instalada superior a 200 mega watts deberán acreditar “que una cantidad de energía equivalente al 10% de sus retiros en cada año calendario haya sido inyectada a cualquiera de dichos sistemas, por medios de generación renovables no convencionales, propios o contratados”. La ley incluso estableció en su artículo 1 transitorio una gradualidad hasta el año 2024, donde solo un 5% sería exigible para el año 2008.

Al poco tiempo de promulgarse la citada ley surgieron voces que criticaban la poca ambición del plan, incluso considerando las reales capacidades de nuestro país de producir energía a través de fuentes de ERNC. Un estudio realizado el mismo año en conjunto entre el Programa de Estudios e Investigaciones en Energía del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile y el Núcleo Milenio de Electrónica Industrial y Mecatrónica, Centro de Innovación en Energía de la Universidad Técnica Federico Santa María llegó a la conclusión de que, ante diversos escenarios financieros, se podía alcanzar en nuestro país a través de las ERNC una “generación de energía anual de 17.743 GWh, de 21.909 GWh., y de 29.652 GWh, respectivamente, en los 3 escenarios; lo que corresponde a un 16,8%, un 20,8% y un 28,1% de la demanda esperada del SIC de 105.560 GWh para el año 2025” (Aporte potencial de Energías Renovables No Convencionales y Eficiencia Energética a la Matriz Eléctrica, 2008-2025, http://www.eula.cl/doc/chile_new_renewables.pdf, 18 de enero 2012).

Ante estudios como el mencionado, y una vez conocida la intención del gobierno de alcanzar ese 20%, hecha pública allá por 2010, se hace necesario tomarnos realmente en serio la generación a través de ERNC como alternativa viable de desarrollo.

Es cierto, lo escuchamos de autoridades y expertos, lo vemos en prensa y artículos especializados, incluso ha pasado a ser tema en las calles –a veces incluso inconsciente– pero ¿realmente le damos la importancia que decimos atribuirle?

Actualmente se encuentra en el Congreso un proyecto de ley (Boletín 7201-08) que justamente busca aumentar el porcentaje establecido en el artículo 150 bis de la LSE y disminuir los plazos señalados en el artículo primero transitorio de la ley 20.257. Dejar la ley tal como está sería, como señalan los promotores del proyecto, hacer de la intención de alcanzar el 20% una mera “aspiración programática”. Si tenemos la capacidad –y así lo demuestran los estudios– es vital para alcanzar la meta convertirla en una obligación legal.

Durante la tramitación del proyecto en comento han intervenido variados representantes, tanto de empresas privadas, ONG’s, autoridades, etc. Del estudio de los diferentes informes fruto de las discusiones puede colegirse que los obstáculos existentes para poder alcanzar el objetivo propuesto no son imposibles de solucionar, pero que sí se requiere de esfuerzos constantes de todos los intervinientes. En ese sentido el Ejecutivo, a pesar de sus declaraciones, pareciera no estar dando todo el impulso que se quisiera a este proyecto. El segundo informe sobre el proyecto de la Comisión de Minería y Energía del Senado de fecha 17 de enero pasado incluso señala que sus miembros manifestaron “inquietud por la falta de colaboración de algunos personeros de Gobierno en pos del avance de la tramitación de este proyecto de ley, no así del señor Ministro que tuvo una actitud positiva, constructiva”.

En fin, el uso seguro, responsable y eficaz de la energía es tarea de todos y no podemos pensar que la solución es solo una: eficiencia energética y ERNC no son dos alternativas excluyentes para mejorar el uso de la energía en Chile, sino que son métodos que deben promoverse en conjunto para alcanzar las metas que como sociedad nos hemos impuesto en esta materia.

Termino con unas palabras del Mensaje Presidencial (N° 021-335 de 4 de abril de 2007) que precedió a la ley 20.257 y que resume acertadamente el equilibrio que debe haber entre los diferentes intereses –entendido no como intereses de sectores o personas sino como bienes valiosos para la sociedad toda– que hay en juego: “contribuir a crear condiciones que permitan al sector eléctrico desarrollar nuevas inversiones, dentro de un marco respetuoso con nuestro medio ambiente pero sin desatender  el principio de eficiencia que caracteriza a nuestra legislación, de modo de minimizar el impacto en el bienestar de los ciudadanos y en la actividad económica en general”.

Arteaga Gorziglia & Cía. Ltda.

Juan Carlos Valdivieso Tagle

jcvaldivieso@agycia.cl